Simonini, un personaje muy peculiar, lleno de prejuicios hace los seres humanos y totalmente amoral en su conducta, gracias a sus originales habilidades se convierte en falsificador de documentos y conspiraciones vendiendo estas siempre al mejor postor sin importarle las consecuencias, comenzando su carrera como informante-espia-cronista-agente de la policia piamontesa cuando es enviado a espiar a Garibaldi (1807-1882) justo en los momentos de la invasión y la posterior anexión a Italia del Reino de las Dos Sicilias, luego en Francia colabora con la policia durante el reinado de Napoleón III (1852-1870) y como doble agente durante el período de la Guerra Franco-Prusiana y posteriormente de nuevo en la nómina de la policia francesa esta vez republicana para acabar sus días creando un complot para la Ojrana zarista, destacando siempre en su habilidad para montar y reciclar historias dependiendo de las circunstancias siempre teniendo como chivos espiatorios a los judios, los masones y los anticlericales haciendo inclusive que sus falsificaciones tenga connotaciones políticas y sociales.
Una novela magnificamente estructurada donde el autor ya desde el título, sacando de un capítulo de la novela "Biarritz" (1868) de Hermann Goedesche (1815-1878), nos hace al personaje participe de la historia europea de gran parte del siglo XIX nutriendoce de obras como "El Judio Errante" (1845) de Eugene Sue (1804-1857), los "Dialogos en los Infiernos entre Maquiavelo y Montesquieu" (1864) de Maurice Joly (1829-1878) y "Los Protocolos de los Sabios de Sion" (1905) creando esta gran novela muy propia del estilo Eco.