Uno de los primeros discos de esta formación de origen alemán, que muestra una enorme profundidad en cada una de sus piezas. Si bien es cierto que la Música del Popol Vuh (nombre tomado por Florian Fricke, del libro de la comunidad de los mayas de Guatemala) puede resultar poco atractiva a los oidos poco educados, una vez que el escucha se conecta con ella, ya jamás la abandonará. De hecho, piezas como la primera del disco y que le da pie al título, nos hace evocar la magnificiencia de la selva Chiapaneca en las estribaciones de la sierra, donde se asentó la poderosa ciudad de Palenque.
De aquí en adelante, el líder de este grupo buscará con ahínco, penetrar en los secretos de las más diversas culturas del mundo antiguo y tocara de manera muy cercana, las experiencias del budismo.
ES por ello, que este disco es enormemente recomendable y seguramente hará que sus escuchas, busquen otras propuestas de este malogrado músico alemán.